Práctica profesional
¿Qué es la práctica profesional?
Una práctica profesional consiste en el ejercicio temporal
de una profesión bajo la tutela de algún tipo de profesor o maestro.
La práctica profesional, por lo tanto, suele constituirse
como el primer paso de un estudiante o de un recién graduado en el mercado
laboral. Se trata de una etapa que combina cuestiones típicas de un empleo (la
necesidad de alcanzar un cierto grado de productividad, la obligación de acatar
las órdenes de un superior, etc.) con elementos más vinculados a la formación y
al aprendizaje.
Para una empresa, ofrecer una práctica profesional
constituye la oportunidad de formar empleados que luego se incorporarán a la
plantilla permanente. Por otra parte, es también una manera de ahorrar costos,
ya que los practicantes pueden trabajar a honores o recibir una paga simbólica
a pesar de desarrollar tareas de importancia dentro del trabajo cotidiano de la
firma.
Práctica profesional Desde el punto de vista del estudiante
que accede a una práctica profesional, puede tratarse de una oportunidad única
e invaluable de adentrarse en el mercado de su interés y adquirir un nivel de
experiencia que le permita conocer mejor sus propias habilidades, sus propios
límites. Muchas veces, de una práctica profesional surge un contrato laboral
que dura muchos años, pero también es posible que sirva para divisar nuevas
metas a través de un entendimiento más profundo y realista de las puertas que
puede abrir una determinada carrera.
La formación que ofrece una empresa a sus pasantes puede
estar a cargo de personal específico o bien de algunos de sus empleados; en
este último caso, es posible organizar turnos rotativos para que, por ejemplo,
los supervisores del departamento correspondiente aprovechen sus días de menos
trabajo para capacitar a los recién llegados, con la ventaja de poder
transmitirles conocimientos y experiencias relevantes, que se desprendan del
trabajo y no de la teoría.
Una práctica profesional puede desarrollarse de múltiples
formas. En algunos casos, el practicante sólo cumple media jornada laboral
mientras que, en otros, trabaja a tiempo completo. En cuanto a la duración del
contrato, suele variar entre los seis y los doce meses.

